InversiónOpinión
La rentabilidad que nadie enseña: la de no equivocarse
Veinte años gestionando patrimonios ajenos me dejaron una conclusión incómoda.
2 min
Durante casi dos décadas me pagaron por elegir activos. Al mirar atrás, la parte de mi trabajo que más valor generó no fue esa: fue convencer a la gente de que no hiciera nada en marzo de 2020, en octubre de 2008 y en cada uno de los sustos menores que se olvidan pronto.
El diferencial que no aparece en los folletos#
Existe una brecha documentada entre la rentabilidad que obtiene un fondo y la que obtienen sus partícipes. El fondo no cambia; lo que cambia es cuándo entra y sale cada persona. Se compra después de las subidas y se vende después de las caídas, y ese desfase se paga.
Nadie lo llama por su nombre en la publicidad porque no es un producto que se pueda vender. Es una conducta.
Lo que realmente decide el resultado#
Ordeno por impacto, de mayor a menor, lo que he visto determinar el patrimonio final de una persona:
- Cuánto ahorra y durante cuánto tiempo.
- Si mantiene el plan cuando duele.
- Cuánto paga en costes.
- La distribución entre tipos de activo.
- Los activos concretos que elige.
Casi toda la industria —y casi todo el contenido financiero que se consume— se dedica al punto cinco.
Es más fácil vender una idea de inversión que vender la disciplina de no cambiarla.
La objeción razonable#
Alguien dirá que esto es una excusa para la mediocridad, que hay gestores que baten al mercado. Los hay. Identificarlos por adelantado, y no a toro pasado, es un problema completamente distinto y bastante más difícil de lo que sugieren los rankings a tres años.
Lo que le diría a mi yo de 2004#
Escribe tu plan en una hoja: cuánto aportas, en qué, cada cuánto y bajo qué condiciones lo cambiarías. Fírmala. Guárdala. Cuando el mercado caiga un 30 %, léela antes de abrir la aplicación del bróker.
No es un consejo brillante. Es que los consejos brillantes son, casi siempre, el problema.
Columna de opinión. Refleja la posición personal del autor y no constituye asesoramiento ni recomendación de inversión.